EMPRENDIENDO “THE HARD WAY” (Parte 2)

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¿Qué tal?, como les auguré en el pasado POST, en esta segunda parte les compartiré mis experiencias emprendiendo negocios en sociedad, empezaré por el único proyecto en el que he fracasado pero que también me ha dejada algunas de las más grandes enseñanzas.

Continuando con la historia, después de formalizarme como persona física con actividades empresarial,  mi siguiente proyecto tuvo lugar en el 2005 cuando egrese de la licenciatura. Esta idea se gestó durante una asignatura de negocios internacionales en la universidad, donde se me dio la tarea de desarrollar un proyecto de cultivo de Tilapia Roja para exportación. Fue tanto lo que profundicé en el tema que me convencí de la viabilidad del negocio y en cuanto termine mis estudios decidí llevar a cabo un proyecto piloto para el cultivo intensivo de estos peces.

Fue la primera vez que pensé que necesitaría ayuda, tanto económica como técnica puesto que no dominaba las áreas de conocimiento necesarias para construir y operar un proyecto de esta índole. Las primeras opciones de asociarme las tuve con mis mejores amigos, que para mi suerte cuadraban perfectamente en el proyecto por sus perfiles de Ingeniería Civil y Oceanólogia.

Es normal que en los primeros emprendimiento en sociedad pienses en tus amigos y/o familiares, creemos conocerlos bien y pensamos que existe la suficiente confianza. Basado en mi experiencia puedo decir que es difícil, se debe de aprender a distanciar la relación interpersonal de la laboral. Cuando no se maneja bien esta situación la operación del negocio se entorpece y eventual mente se va a la quiebra.

Se decidió que el lugar del proyecto sería un rancho llamado Amatán rumbo a la salida del poblado de Sanalon. Consecuentemente se constituyo la sociedad a la cual nombramos “Saint Peter Fish S.A. de C.V” basándonos en el pasaje bíblico que cuenta cuando Jesús le pidió al apóstol Pedro que fuera al mar, echara el anzuelo, tomara el primer pez que subiera y pagara el impuesto del Templo con la moneda que hallaría en su boca. Esto solo reflejaba nuestra ambición de hacer dinero con este nuevo proyecto.

Empezamos presupuestando el piloto y acordamos que cada quien aportaría $20,000 pesos, suficiente para construir un estanque de concreto acondicionado con un sistema de biofiltros y recirculación de agua con recambio del 10% diario (bastante sofisticado para la región hace 10 años). El piloto fue todo un éxito, logramos cosechar una cantidad considerable de pescado y aprendimos ciertos trucos sobre el manejo del estanque, el comportamiento de los animales y su reproducción.

Estanque yotilapia


 

 

 

 

 

Ahora solo era cuestión de escalar el proyecto a niveles industriales y fue ahí que me topé con otro reto, conseguir los fondos necesarios para materializar esta iniciativa. La primera opción fue recurrir a nuestros padres, lo cual no resulto del todo bien o mal, mal porque que no contaban con el dinero y de cierta manera no estaban totalmente convencidos, y bien porque a final de cuentas nos apoyaron para conseguir entrevistas con sus relaciones y conocencias.

Cesar, el socio oceanólogo que trabajaba para el hoy extinto Instituto Sinaloense de Acuacultura (ISA), pretendió entrevistarse con el entonces Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del Estado, esto con el fin de presentarle el resultado de nuestro piloto y las posibilidades de replicarlo en otras partes de Sinaloa, ya que en ese momento el Boom de la Tilapia estaba en su mayor apogeo y nosotros habíamos creado una forma barata y eficiente de cultivarla de manera intensiva.

Después de un par de intentos mi socio obtuvo la cita y logro presentar el proyecto completo en 20 minutos. Al terminar de exponer, el secretario solo pregunto “Muchacho, ¿cuántos años tienes?” a lo que Cesar respondió “23”, consecuentemente el secretario replicó “Uuh mijo, te faltan muchos años más para hacer billetes”. Por más triste que se escuche, esto fue lo único que obtuvimos del Secretario, una palmadita en la espalda por tener un buen proyecto y un comentario muy desmotivante…

Por otro lado yo también estuve buscando la manera de acercarme a otros funcionarios públicos, en este caso al Secretario de Desarrollo Economía del Estado, que en ese entonces el puesto lo ostentaba el renombrado empresario de la carne que todos conocemos. Para lograr esta entrevista me ayudo mi padre, él tenía una buena relación con esta persona y fue el quien nos advirtió de las formas para poder presentarle nuestro trabajo. Teníamos que resumir el proyecto en una sola hoja, lo cual no fue fácil porque era demasiada la información que considerábamos importante para justificar la viabilidad del mismo.

Se hizo el resumen en una cuartilla tal como se nos aconsejó y después de un evento en una escuela pública, el Secretario nos atendió en uno de los salones de clase del mismo complejo. Revisando la hoja empezó a murmurar, “bien”, “esto no” y al terminar de leerlo pregunto “¿Quién es el Ocenologo?”, Cesar se levantó y el secretario solamente lo miro para después fijar la atención nuevamente al resumen, específicamente a los montos del proyecto, los cuales ascendían a $1,500,000 de pesos. El secretario con una voz muy segura nos dijo “les voy a apoyar con $500,000 para que aprendan a regarla”, en ese momento lo sentí como un comentario desalentador pero no importó mucho pues habíamos conseguido dinero para llevar a cabo la construcción de la granja. Más tarde comprendería que esas palabras tan desalentadoras también serían sabias…

Se nos canalizó a un área de proyectos productivos, para lo cual fue necesario hacer unas cuantas visitas a la Secretaria para ver detalles de la ventanilla donde íbamos a participar, esto porque en gobierno no existe la asignación directa de recursos (por lo menos no para los mortales). En este momento ya habíamos ajustado el proyecto al presupuesto autorizado por el Secretario, pero cual fue nuestra sorpresa, que en la única ventanilla donde cabía nuestro proyecto tenía un monto máximo de apoyo de $300,000 y de nuevo tuvimos que ajustar el proyecto.

Seguimos todos los procesos, llenamos una solicitud, anexamos un documento del proyecto en extenso y al final se entregó en tiempo y forma en ventanilla. Los resultados salieron a luz a los 40 días y el cheque correspondiente en otro 10 más, pero otra vez nos llevamos una sorpresa, el monto autorizado fue de tan solo $200,000 pesos. Fuimos valientes en aceptar este recurso porque ya no se trataba solo de cumplir con los entregables, sino de lograr un proyecto funcional y redituable.

Trabajamos arduamente para cumplir los requerimientos básicos de una granja de reproducción de alevines (cría), nos convertimos en albañiles, plomeros, obreros de todo tipo para poder ahórranos unos cuantos miles de pesos. Usamos materiales reciclados que Alfonso el socio ingeniero Civil pudo aportar, de pura suerte también consiguió una estructura de invernadero de una de las construcciones de su padre y gracias a ello pudimos proteger las líneas de estanques de geomembrana.

Estanques invernadero1Estanques invernadero3Estanques invernadero2

Hicimos magia con el dinero y estábamos muy contentos con el resultado, ni Cesar que había sido técnico en el ISA y que había recorrido la mayoría de las granjas existentes en el estado había visto algo parecido, claro, era su diseño y tenía que ser mejor que cualquier otro.

Lo que seguía era popular los estanques, para ello Cesar conocía uno de los mejores laboratorios de reproductores de México, este se encontraba en Sonora y decidimos ir por ellos en un pick-up equipados con tan solo un tinaco de mil litros en la caja y un par de bombas aireadoras de pecera. Fue toda una aventura el viaje y al final termino bien, regresamos con los reproductores en tallas muy pequeñas y se hicieron los desdobles correspondientes para habilitar unos cuantos estanques.

Habíamos gastado todo el dinero del apoyo y hasta un poco más en la granja y la compra de reproductores, cometimos el error de nunca pensar en el mantenimiento de la misma lo cual nos llevó a contratar un encargado del mismo pueblo donde se encontraba la granja porque los socios trabajábamos en la ciudad y se nos hacía imposible alimentar a los peces 3-4 veces al día. El alimento fue el problema principal, a medida que crecían los animales las raciones subían de 2 a 3 veces en relación al peso, y este problema se hizo exponencial por que se empezaron a reproducir frenéticamente, hecho del cual estábamos orgullosos pero nuestros bolsillos no lo estaban del todo.

Obviamente lo primero que intentamos fue vender el producto, logramos entrar en pláticas para poblar unas jaulas de engorda y hasta una presa que compraba el alevín en $0.30 pesos, pero no eran los tiempos adecuados por la temporada, así que optamos por buscar de nuevo apoyo para mantener la granja, nos entrevistamos con varias personas, empresarios, comerciantes, gente de dinero de todo tipo y no tuvimos suerte, al parecer el problema fue siempre la edad, que, aunque les causaba asombro ver lo que habíamos logrado, también les generaba incertidumbre apostar por un proyecto operado por jóvenes que jugaban a ser empresarios.

La granja se tuvo que cerrar al año de estar en operaciones, no podíamos seguir alimentando a los peces, gastando en sueldos y gasolinas de nuestras visitas (40min de distancia). Tampoco era suficiente el número de estanques, requeríamos crecer para seguir haciendo desdobles por tallas y esa inversión todavía se complicaba más, así que se tomó la decisión de cosechar todo el pescado que había en los estanques. Regalamos la mayor parte del pescado al pueblo, y tanto ellos como nosotros comimos pescado por más de 2 semanas seguidas.

Esto marcó el fin de mi aventura haciendo negocios en el sector pecuario, la granja se desmanteló y todavía conservamos la mayoría del equipamiento al igual que la espinita de que algún día volveremos a levantar esa granja y será todo un éxito..

Después de todo este rollo algunos tal vez se pregunten, ¿un informático cultivando tilapia?, pues sí, mi aportación real al proyecto (aparte de la mano de obra) sería la sistematización y automatización que se daría después de afianzar las operaciones de la granja, desgraciadamente esto nunca sucedió pero no hay que dar por muerto el proyecto, todavía hay tiempo para cumplir esta promesa…

La enseñanza más importante en esta etapa de mi vida fue definitivamente el trabajo en equipo, la confianza y el compromiso. No fue nada fácil llevar la relación de mejores amigos a un ambiente laboral, hubo discusiones, descontentos y hasta roces familiares. Solíamos decir en “broma”, saliendo de aquí no te quiero ver en 1 semana, pero no lo era del todo, en verdad era fastidioso lidiar uno con otro por tanto tiempo y más con los problemas que arrastrábamos del mismo negocio. Al final lo que mantuvo vivo el proyecto hasta su ultimo día fue el compromiso que hicimos de llevarlo a cabo, de hacer todo lo posible para que perdurada y más importante aún, que nunca perdimos la ilusión de ver el negocio rindiendo los frutos del esfuerzo descomunal que hicimos por levantarlo y mantenerlo.

Vaya que esta experiencia si esta para presentarse en un “Fuck Up Nights” …

En la próxima entrega les hablare de la siguiente empresa que fundé, una historia totalmente distinta que involucra inversionistas y negociaciones. Vale la pena contarla.

Me despido de ustedes con un abrazo.


2 thoughts on “EMPRENDIENDO “THE HARD WAY” (Parte 2)

  1. Disa Nuñez

    Pocos emprendedores comparten mediante un blog sus experiencias, muchos las guardan con recelo esperando el momento de que a alguien más le pase y puedan soltar la carcajada. Es un gusto poder leer este tipo de experiencias, muchas gracias por compartirla y le deseo mucho éxito :). Saludos.

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