Emprendiendo “THE HARD WAY” (Parte 1)

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Que tal amigos lectores, primero que nada quisiera adelantarles que mis aportaciones a este blog tendrán siempre un carácter muy similar al tema que en este se expone. La intención es compartirles mis experiencias y vivencias como emprendedor y empresario, evitando caer en tecnicismos para lograr que sea digerible por una audiencia más general. Les comento esto porque, a pesar de tener un título como Ingeniero en Sistemas y de haber cursado una Maestría en Ciencias en medios informáticos, mi rol en la empresa Hunabsys R&D ha sido del todo administrativo y directivo. Ya se darán cuenta más adelante el porqué.

Comenzaré por platicarles a manera de resumen sobre cómo incursé en el mundo de los negocios y que momentos fueron claves para formar los criterios que ahora son parte de mi propio credo para operar las empresas donde tengo participación. Espero no se me aburran, les prometo que todo el cuento aterrizará en puntos importantes con los cuales posiblemente se identifiquen.

Me inicie en lo negocio muy joven cuando cursaba 6to. grado de primaria, en aquella época los caballeros del Zodiaco (Animación Japonesa) eran la sensación y a mí me gustaba mucho hacer dibujos de los personajes principales los cuales copiaba de calcomanías que compraba para los cuadernos de la escuela. Los dibujos eran relativamente  buenos, esto si considerabas que eran obra de un niño de 10 años, y así era como los consideraban mis compañeros. Un día uno de mis amigos me ofreció comprar un dibujo, y fue ahí que comenzó, los demás niños se dieron cuenta y se apuntaron para comprar dibujos también. Tal fue el éxito con los dibujos que hasta termine haciéndolos por encargo en las poses más raras que se pudieran imaginar. Después de esto nunca jamás me falto dinero para comprar donas en el recreo.

Aquí les dejo un dibujo que todavía conservo de Géminis, el malo de la historia.

caballerosdelzodiacogemi

Esta etapa de mi vida refleja lo que normalmente pasa en los negocios y el campo laboral, las personas reconocen tu talento y habilidades, que por lo general son o se relacionan a algo que te apasiona y lo haces con gusto. Estoy convencido que es importante mejorar y explotar constantemente esas habilidades para convertirte en un “master”, lo cual atraerá a los cazatalentos e inversionistas, que aunque no los veas, siempre se encuentran a la vuelta de la esquina, es solo cuestión de despertarles el interés y eso lo logras sobresaliendo.

A los 13 años conocí la computadora, recuerdo que mis padres con mucho sacrificio compraron a crédito una computadora para toda la familia, una Pentium de 60Mhz, lo más avanzado para esos años. Este equipo tan sagrado para la familia, sin ser exagerado, lo averié en más de 20 ocasiones, gracias a esto descubrí algunos trucos y hasta aprendí unos cuantos seriales de Windows 95 de memoria.

1era. Computadora

Foto real de mi primera PC.

Recuerdo a la persona que nos instaló este equipo en casa, él es en parte culpable del mal trato que le di a este equipo, ya que ese día que nos estaba dando una capacitación básica me vio muy temeroso, y era obvio puesto que no teníamos mucho dinero y era un equipo muy costoso. Al verme en esa condición, esta persona de la nada alzó su mano y le pego a la pantalla unos cuantos golpes y de igual forma lo hizo con 2 puñetazos al teclado diciendo “no te asuste mijo, no se va a romper ni descomponer”. Realmente pienso que esas palabras fueron las que me dieron valor para empezar a experimentar en serio con las computadoras.

La enseñanza de esta etapa es la bien conocida “echando a perder se aprende”, no hay que tener miedo por más difícil o complicado que se vean las cosas, el acumulo de experiencia involucra equivocarse una o mil veces y son parte también del conocimiento adquirido.

Habiendo aprendido mucho sobre soporte técnico de computadoras se presentó otra situación similar a lo ocurrido en la primaria, de repente los familiares me llamaban para que les reparara sus equipos de cómputo, de ahí se pasó a los amigos y de ahí a los ni tan amigos, hasta llegar incluso a personas desconocidas que requerían mis servicios. A raíz de la demanda tuve que comprar mis propias herramientas para soporte y por medio de un amigo tuve acceso a distribuidoras de equipo de cómputo donde compraba los componentes de repuestos.

Para mis 15 años no solo arreglaba y vendía computadoras, también instalaba software que me da pena decirlo pero era un su mayoría pirata, era la moda los “warez” y la internet estaba menos controlada en cuestiones de copyright rights. Viendo la prosperidad del negocio decidí hacer mi primera inversión, adquirí una grabadora de CDs de 2x de velocidad marca HP, vaya que era lenta para grabar pero me servía bastante bien para atender mi demanda la cual fue creciendo al igual que mis inversiones en nuevos grabadores de discos.

clonador de CDs

Una de mis ultimas inversiones, un clonador de discos compactos.

La enseñanza de esta etapa fue más enfocada a los negocio, aprendí que estos siempre te van dictando el ritmo al que debes de crecer, invertir solo cuando sea necesario es lo más sensato si no tienes un plan de crecimiento. Claro, a mis 15 años no tenia un plan así que me gastaba el dinero actualizando una y otra vez mi supercomputadora, en la vagancia, le prestaba dinero a mi hermano (el cual nunca regreso) y en ocasiones hasta le prestaba dinero a mama.

Lo siguiente en mi vida fue esperar a cumplir los 18 años para formalizar mi negocio, me registré ante hacienda como persona física para así poder facturar mis servicios ya que muchos clientes así lo demandaban. No sabia lo que me esperaba, fue un cambio que me llevo tiempo asimilar bien, tener que lidiar con tramites, imprenta, contadores, cuentas de banco y de más. Fue difícil al principio, entendí aquello que le llaman “formalización del negocio”, lo cual se traduce en responsabilidades y organización, temas que después de un tiempo entiendes y dejan de ser una carga para convertirse en tu motor de crecimiento.

Para los 20 años también instalaba equipo de vídeo-vigilancia y en esta etapa tuve una de las experiencias más gratificantes de mi vida, con el apoyo de mi padre y un dinero que había ahorrado compre mi propio automóvil, un Chevrolet Chevy pop seminuevo sin aire de dirección semi-hidráulica, no era la gran cosa pero resolvía mis necesidades. Me sentía todo un empresario manejando mi propio vehículo de trabajo, usando mis herramientas, expidiendo facturas, incluso hasta mandé hacer un par de playeras bordadas con el nuevo nombre comercial del negocios, SAS, Sistemas Avanzados de Seguridad.

SAS

Esperen la segunda parte del post donde les compartiré como me fue constituyendo empresas en sociedad, uno de los mayores retos de mi vida, lidiar con personas que piensan diferente…

Me despido con un fuerte abrazo.

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